Lentes de contacto en adolescentes: ¿a qué edad pueden empezar?

No existe una edad mínima universal para empezar a utilizar lentes de contacto. Un adolescente puede utilizarlas cuando tiene suficiente madurez para colocarlas, retirarlas y mantener una higiene correcta. Los estudios han demostrado que incluso niños de 8 años pueden adaptarse con éxito, siempre bajo valoración y seguimiento profesional. La decisión debe individualizarse según la salud ocular, la graduación y la capacidad de cumplir las normas de uso.

Tabla de contenidos

¿A qué edad pueden empezar los adolescentes a usar lentillas?

La respuesta más precisa es que no existe una edad concreta a partir de la cual todos los adolescentes puedan utilizar lentes de contacto.

La edad cronológica es solo uno de los factores. La capacidad para responsabilizarse del cuidado de las lentillas tiene más peso que cumplir una determinada edad.

La evidencia científica respalda esta idea. Un estudio publicado en Contact Lens and Anterior Eye evaluó a 179 niños y jóvenes de entre 8 y 16 años sin experiencia previa. El 90,5 % consiguió completar correctamente la adaptación y el estudio, y el tiempo medio de entrenamiento fue de aproximadamente 30 minutos.

Además, un estudio pediátrico específico sobre adaptación de lentes de contacto comparó a niños de 8-12 años con adolescentes de 13-17 años. Sus resultados indicaron que ambos grupos podían utilizar lentes de contacto correctamente, por lo que los investigadores señalaron que los profesionales podían considerar su uso incluso desde los 8 años.

Esto no significa que todos los niños de 8 años deban llevar lentillas. Significa que la edad por sí sola no debe utilizarse como único criterio para descartarlas.

En la práctica clínica, la pregunta adecuada no es solamente «¿cuántos años tiene?», sino «¿está preparado para utilizarlas de forma segura?».

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¿Qué factores determinan si un adolescente está preparado?

La madurez y la responsabilidad son elementos fundamentales antes de adaptar lentes de contacto a un menor.

El adolescente debería ser capaz de comprender que las lentillas son un dispositivo sanitario que necesita unos cuidados específicos. Los CDC recuerdan que las lentes de contacto pueden corregir eficazmente la visión, pero un uso o mantenimiento incorrectos aumentan el riesgo de infecciones oculares.

Antes de empezar, conviene valorar:

  • Higiene personal: debe lavarse y secarse correctamente las manos antes de manipular las lentes.
  • Responsabilidad: tiene que respetar el tiempo de uso y el calendario de reemplazo.
  • Motivación: debe querer utilizar las lentillas y entender cómo cuidarlas.
  • Capacidad manual: tiene que aprender a colocarlas y retirarlas sin dañar el ojo.
  • Seguimiento familiar: especialmente al principio, los padres pueden ayudar a supervisar las rutinas.
  • Salud ocular: el profesional debe comprobar que las lentes son adecuadas para sus ojos.

Un estudio realizado en 2023 entre 316 profesionales de la visión del Reino Unido encontró que la motivación del menor era el factor que más influía en la decisión de adaptar lentes de contacto pediátricas. La edad también influía, pero no era el único criterio.

Por tanto, un adolescente de 13 años que no respeta las instrucciones puede no ser un buen candidato, mientras que un niño más joven, responsable y correctamente supervisado puede conseguir una adaptación satisfactoria.

¿Las lentillas son seguras para los adolescentes?

Las lentes de contacto pueden utilizarse de forma segura durante la adolescencia cuando existe una adaptación profesional y se respetan las normas de higiene.

La FDA considera las lentes de contacto dispositivos médicos y advierte de que un uso incorrecto puede provocar lesiones oculares graves.

Los datos disponibles también muestran que los menores pueden utilizarlas correctamente. En un seguimiento de seis años realizado con 144 niños que comenzaron a utilizar lentes desechables diarias entre los 8 y los 12 años, no se registraron acontecimientos adversos graves relacionados con las lentes de contacto.

Sin embargo, seguridad no significa ausencia de riesgos.

El riesgo aumenta cuando el usuario:

  1. Duerme con las lentillas sin que estén específicamente indicadas para ello.
  2. Se ducha o nada con ellas puestas.
  3. Se las coloca con las manos sucias.
  4. Utiliza agua para limpiarlas o almacenarlas.
  5. Prolonga el uso más allá del calendario recomendado.
  6. Comparte lentes de contacto.
  7. Continúa utilizándolas pese a dolor, irritación o enrojecimiento.

La queratitis microbiana es una de las complicaciones que más preocupa en usuarios de lentes de contacto. En los casos graves puede comprometer la visión.

Por este motivo, ante dolor ocular, enrojecimiento, secreción, fotofobia o pérdida de visión, hay que retirar las lentes y consultar con un profesional sanitario.

Ventajas de las lentes de contacto durante la adolescencia

Las lentillas pueden ofrecer ventajas prácticas y visuales que explican por qué muchos adolescentes las consideran una alternativa a las gafas.

Mayor comodidad para hacer deporte

Las gafas pueden resultar incómodas en determinadas actividades deportivas. Las lentes de contacto permanecen sobre la superficie ocular y no tienen una montura que pueda desplazarse.

La FDA señala precisamente las actividades deportivas como una de las situaciones en las que las lentes de contacto pueden ofrecer ventajas frente a las gafas.

Campo visual sin montura

Las lentillas permiten corregir la graduación sin tener una montura delante de los ojos. Esto puede resultar especialmente interesante en determinadas graduaciones o actividades.

Posible utilidad en el control de la miopía

Durante la infancia y la adolescencia, la miopía puede progresar. Existen lentes de contacto específicamente diseñadas para el control de la progresión miópica.

La FDA indica que existen lentes blandas desechables diarias destinadas a ralentizar la progresión de la miopía en niños. Algunos modelos estudiados se han utilizado desde los 8 años.

Esto requiere una valoración específica. No todas las lentillas corrigen la miopía y, al mismo tiempo, tienen una indicación para controlar su progresión.

Tabla: edad, preparación y tipo de situación

Situación¿Puede plantearse el uso de lentillas?Factor principal
Niño de 8-12 añosSí, en casos seleccionadosMadurez y supervisión
Adolescente de 13-15 añosSí, si está preparadoHigiene y responsabilidad
Adolescente de 16-17 añosSí, tras valoración profesionalSalud ocular y hábitos
Miopía en progresiónPuede plantearse una lente específicaControl de miopía
Mala higiene personalNo es recomendable iniciar la adaptaciónRiesgo de complicaciones
Incapacidad para seguir instruccionesDebe aplazarseSeguridad del usuario

La tabla no sustituye una valoración individual. La edad indicada no constituye una recomendación automática para empezar a utilizar lentes de contacto.

¿Qué tipo de lentillas pueden utilizar los adolescentes?

No existe una única lente de contacto adecuada para todos los adolescentes.

El profesional debe valorar la graduación, la anatomía ocular, la película lagrimal, el estilo de vida y la capacidad del usuario para mantener las pautas de higiene.

Entre las opciones pueden encontrarse:

  • Lentes desechables diarias: se utilizan durante el día y se desechan después de retirarlas.
  • Lentes de reemplazo programado: requieren una rutina específica de limpieza y almacenamiento.
  • Lentes para control de la miopía: están diseñadas con características ópticas específicas.
  • Lentes rígidas u ortoqueratología: requieren una adaptación y seguimiento especializados.

Para un adolescente que empieza, las lentes desechables diarias pueden tener ventajas relacionadas con la rutina de mantenimiento, pero la elección depende de cada caso.

Los CDC señalan que todos los tipos de lentes de contacto requieren una prescripción y una adaptación por parte de un profesional de la visión. La elección no debe realizarse únicamente por precio, marca o recomendaciones de amigos.

Higiene de las lentillas: las normas que un adolescente debe conocer

La higiene es probablemente el aspecto que más preocupa a las familias cuando un adolescente empieza a utilizar lentillas.

Las instrucciones deben ser sencillas y repetirse hasta convertirlas en una rutina.

1. Lávate las manos

Hay que lavar las manos con agua y jabón antes de manipular las lentes. Después deben secarse completamente con una toalla limpia.

2. No utilices agua para limpiar las lentillas

El agua y las lentes de contacto no deben mezclarse.

Los CDC advierten específicamente sobre el riesgo de exposición a microorganismos presentes en el agua, incluida Acanthamoeba, asociada a una infección corneal poco frecuente pero potencialmente grave.

3. No duermas con ellas salvo indicación profesional

Dormir con lentes de contacto aumenta el riesgo de infección. Las lentes de uso diario deben retirarse antes de dormir.

4. Respeta el calendario de reemplazo

No hay que alargar la vida útil de las lentes porque «todavía parecen estar bien».

5. Mantén limpio el estuche cuando corresponda

En las lentes que requieren estuche, hay que seguir las instrucciones de limpieza y sustitución. Los CDC recomiendan reemplazar el estuche al menos cada tres meses.

6. Ten siempre unas gafas de repuesto

Los CDC recomiendan disponer de unas gafas con la graduación actual por si es necesario retirar las lentillas.

¿Cómo es la adaptación de lentillas en un adolescente?

La adaptación no consiste simplemente en comprar unas lentillas con la misma graduación que las gafas.

El proceso profesional incluye varias etapas.

  1. Realiza una revisión ocular: se comprueba la salud del ojo y la graduación.
  2. Evalúa la superficie ocular: se analiza si existen condiciones que puedan dificultar el uso.
  3. Selecciona la lente: se elige el diseño y material más adecuado.
  4. Comprueba el ajuste: la lente debe asentarse correctamente sobre el ojo.
  5. Verifica la visión: se comprueba la agudeza visual con las lentes colocadas.
  6. Enseña la manipulación: el adolescente aprende a colocarlas y retirarlas.
  7. Explica la higiene: se establecen las rutinas de limpieza y reemplazo.
  8. Programa el seguimiento: se comprueba la adaptación y se detectan posibles problemas.

Los CDC describen precisamente la necesidad de realizar un examen ocular, probar las lentes, comprobar su adaptación, evaluar la visión e instruir al usuario sobre el cuidado.

Errores frecuentes al empezar a usar lentillas

Empezar sin adaptación profesional

Comprar lentes por internet sin una valoración y adaptación adecuadas no garantiza que sean apropiadas para los ojos del adolescente.

Dormir con ellas

Es uno de los hábitos que debe evitarse salvo indicación expresa del profesional.

Ducharse o nadar con las lentillas

El agua puede transportar microorganismos y aumentar el riesgo de infección.

Usar las lentillas más tiempo del recomendado

Una lente que aparentemente está en buen estado no significa que sea seguro prolongar su uso.

Ignorar las molestias

Dolor, irritación, enrojecimiento o cambios visuales justifican retirar la lente y consultar.

Tres ejemplos prácticos

Caso 1: adolescente deportista

Un adolescente de 14 años utiliza gafas y practica deporte varias veces por semana. Es responsable con su higiene y quiere utilizar lentillas durante la actividad deportiva.

En este escenario, la motivación y la capacidad de seguir instrucciones son factores favorables. Una adaptación profesional puede valorar si las lentes de contacto son apropiadas para sus necesidades.

Caso 2: adolescente con miopía progresiva

Una adolescente de 12 años presenta miopía que ha aumentado durante los últimos controles.

En este caso, la consulta no debería limitarse a buscar una alternativa estética a las gafas. El especialista puede valorar las estrategias disponibles para el control de la progresión miópica y determinar si alguna lente específica está indicada.

Caso 3: adolescente que quiere lentillas pero descuida la higiene

Un joven de 15 años quiere abandonar las gafas, pero reconoce que suele olvidar lavarse las manos y que prolonga el uso de sus productos de cuidado personal.

La prioridad en este caso no es encontrar una lente concreta. Primero debe mejorar la capacidad para seguir una rutina segura. La adaptación puede reconsiderarse cuando exista mayor responsabilidad.

Preguntas frecuentes sobre lentes de contacto en adolescentes

¿A qué edad puede un adolescente empezar a usar lentillas?

No existe una edad mínima universal. La evidencia demuestra que algunos niños pueden utilizar lentes de contacto correctamente desde los 8 años, pero la decisión depende de la madurez, la higiene, la motivación, la salud ocular y la supervisión disponible. La adaptación debe realizarla un profesional, no basarse únicamente en la edad cronológica.

¿Un adolescente de 13 años puede utilizar lentes de contacto?

Sí. Un adolescente de 13 años puede ser candidato a lentes de contacto si su salud ocular es adecuada y puede responsabilizarse de la manipulación y el cuidado. La edad de 13 años no constituye por sí misma una contraindicación ni una garantía de adaptación correcta.

¿Las lentillas son seguras para los adolescentes?

Pueden ser seguras cuando se utilizan y mantienen correctamente. Las lentes de contacto son dispositivos médicos y no están exentas de riesgos. El uso incorrecto, dormir con ellas o exponerlas al agua puede aumentar el riesgo de complicaciones e infecciones oculares.

¿Es mejor empezar con lentillas diarias?

Las lentes desechables diarias eliminan la necesidad de guardar y desinfectar la lente para volver a utilizarla al día siguiente. Esto puede simplificar la rutina de algunos adolescentes, pero no significa que sean automáticamente la mejor opción para todos. La elección debe hacerse según la graduación, el ojo y las necesidades individuales.

¿Puede un adolescente ducharse con lentillas?

No se recomienda. Los CDC aconsejan retirar las lentes antes de ducharse o nadar porque el agua puede contener microorganismos capaces de provocar infecciones oculares. La recomendación también se aplica al agua de piscinas, lagos y otras fuentes.

¿Las lentillas pueden controlar la miopía?

Existen lentes de contacto específicamente diseñadas para ralentizar la progresión de la miopía en determinados niños y adolescentes. No todas las lentillas tienen esta finalidad. El control de la miopía requiere una valoración específica y seguimiento profesional para determinar qué estrategia resulta adecuada.

¿Qué ocurre si una lentilla produce dolor o el ojo se pone rojo?

Debe retirarse la lente y consultar con un profesional sanitario, especialmente si existe dolor, enrojecimiento intenso, secreción, fotofobia o disminución de la visión. No se debe mantener una lentilla puesta para comprobar si las molestias desaparecen.

¿Los padres deben supervisar a un adolescente que utiliza lentillas?

La supervisión puede ser especialmente útil durante el aprendizaje y cuando existen dudas sobre la higiene o el cumplimiento de las instrucciones. La responsabilidad debe adaptarse a la edad y madurez del menor. Los estudios sobre población pediátrica destacan el papel de los padres en el mantenimiento de hábitos seguros.

Puntos clave para las familias

  • No existe una edad mínima universal para utilizar lentillas: la madurez y la responsabilidad son factores decisivos.
  • Los niños desde los 8 años pueden ser capaces de utilizar determinadas lentes correctamente, según estudios de adaptación y seguimiento.
  • La higiene es esencial: manos limpias, nada de agua sobre las lentes y respeto estricto del calendario de uso.
  • Las lentes de contacto para control de la miopía son una categoría específica y deben indicarse después de una valoración profesional.
  • Dolor, enrojecimiento o pérdida de visión requieren retirar las lentes y consultar, porque algunas complicaciones pueden ser graves.

¿Tu hijo o hija está pensando en utilizar lentillas?

En Institut Oftalmològic Eurolàser, en Mataró, disponemos de atención en oftalmología pediátrica y servicio de lentes de contacto. La adaptación permite valorar la salud ocular, la graduación y las necesidades concretas de cada paciente antes de decidir qué opción es la más adecuada.

Si tu hijo o hija quiere empezar a utilizar lentillas, solicita una valoración oftalmológica en Institut Oftalmològic Eurolàser y resuelve con un profesional todas las dudas sobre adaptación, higiene y seguimiento.

Fuentes y referencias utilizadas
  • FDA (U.S. Food and Drug Administration): información específica sobre niños y lentes de contacto, seguridad y lentes destinadas al control de la miopía.
  • CDC (Centers for Disease Control and Prevention): prevención de infecciones, higiene, contacto con agua, limpieza y mantenimiento de lentes.
  • PubMed / literatura científica: estudios sobre adaptación y uso de lentes de contacto en población infantil y adolescente.

Antonio Salvador | Òptico-optometrista

Solicita información en nuestro Centro en Mataró (España)

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