La miopía pediátrica fue protagonista de uno de los debates científicos del 102.º Congreso de la Sociedad Española de Oftalmología, celebrado en Palma de Mallorca en septiembre de 2026. El Dr. Lluís Cavero, especialista en oftalmología pediátrica y experto en control de la miopía infantil, participó como moderador del simposio “Rompiendo mitos en el control de la miopía pediátrica”, junto a especialistas de referencia nacional e internacional.
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ToggleEl Dr. Lluís Cavero, experto en miopía pediátrica
La participación del Dr. Lluís Cavero en este simposio refleja la relevancia que tiene actualmente la miopía infantil dentro de la oftalmología pediátrica.
El Dr. Cavero es especialista en Oftalmología y desarrolla una parte destacada de su actividad profesional en el ámbito de la oftalmología pediátrica. Actualmente es jefe del Departamento de Oftalmología Pediátrica del Institut Català de Retina y miembro de sociedades científicas nacionales e internacionales relacionadas con la oftalmología pediátrica y la miopía.
Su trayectoria también está vinculada específicamente al estudio de la progresión de la miopía. En los últimos años, el control de la aparición y progresión de la miopía infantil se ha convertido en uno de sus principales ámbitos de interés científico.
En el ámbito de Eurolàser, su perfil profesional destaca por una amplia experiencia en pacientes pediátricos. La información profesional publicada por el centro señala más de 25.000 niños miopes tratados y más de 8.000 ojos pediátricos operados.
Esta experiencia permite entender por qué su participación como moderador en un encuentro dedicado a cuestionar los mitos sobre la miopía pediátrica resulta especialmente significativa.
La miopía ya no se entiende únicamente como un problema refractivo que se corrige mediante gafas o lentes de contacto. El objetivo de la práctica clínica moderna es también identificar el riesgo de progresión y, cuando está indicado, aplicar estrategias para reducirla.
El propio Dr. Cavero ha señalado anteriormente la importancia de abordar la miopía durante la infancia, cuando el ojo todavía se encuentra en crecimiento.
Un simposio para romper mitos sobre la miopía infantil
El simposio “Rompiendo mitos en el control de la miopía pediátrica” puso el foco en una cuestión fundamental: no todo lo que tradicionalmente se ha dicho sobre la miopía infantil tiene el mismo respaldo científico.
La participación de especialistas con experiencia específica en miopía permitió abordar cuestiones controvertidas desde diferentes perspectivas.
Entre los profesionales participantes se encontraban:
- Dr. Aldo Vagge, especialista en oftalmología pediátrica, estrabismo y manejo de la progresión de la miopía, además de secretario de la European Myopia Society.
- Dra. Noemi Guemes, integrante del Scientific Board de la European Myopia Society y especialista española vinculada a la investigación y formación en miopía.
- Dra. Ana Wert Espinosa, vicepresidenta de la Sociedad Española de Estrabología y Oftalmología Pediátrica.
- Dr. Lluís Cavero, especialista en oftalmología pediátrica y con una trayectoria especialmente vinculada al control de la miopía infantil.
La presencia conjunta de estos perfiles aporta valor al debate porque la miopía pediátrica exige integrar diferentes áreas: refracción, crecimiento ocular, factores ambientales, tratamientos farmacológicos, soluciones ópticas y seguimiento longitudinal.

¿Por qué es necesario hablar de mitos?
La miopía infantil ha evolucionado desde una visión centrada exclusivamente en la graduación hacia un modelo de gestión de la miopía.
Hoy interesa saber cuánto progresa un niño, cómo evoluciona su longitud axial y qué factores pueden aumentar o disminuir su riesgo.
El International Myopia Institute recomienda valorar la refracción y, cuando está disponible, la longitud axial durante el seguimiento. También señala la importancia de una estrategia individualizada y de una toma de decisiones compartida con las familias.
La evidencia científica sigue evolucionando. Por eso, congresos y simposios especializados permiten revisar conceptos establecidos y distinguir entre intervenciones con evidencia sólida y aquellas que todavía necesitan más investigación.
Marcadores biométricos: por qué medir el crecimiento ocular
Uno de los aspectos debatidos en el simposio fueron los marcadores biométricos relacionados con la aparición y progresión de la miopía.
El concepto fundamental es sencillo: la miopía infantil no debe analizarse únicamente mediante las dioptrías.
La longitud axial es uno de los parámetros biométricos más relevantes porque mide la distancia desde la parte anterior hasta la parte posterior del ojo. Cuando el ojo se alarga excesivamente, aumenta la probabilidad de que aparezca o progrese la miopía axial.
La longitud axial aporta información complementaria
La graduación permite saber cómo se refracta el ojo. La biometría permite observar cómo está creciendo físicamente.
Esta diferencia resulta especialmente importante en niños porque el ojo está sometido a cambios durante el desarrollo.
El IMI 2025 señala que el seguimiento clínico debe incluir refracción ciclopléjica y longitud axial cuando sea posible. También relaciona una mayor longitud axial con el riesgo de complicaciones oculares asociadas a la miopía.
Por este motivo, una evaluación moderna del niño con miopía puede incluir:
- Refracción y agudeza visual.
- Biometría ocular y longitud axial.
- Evaluación del fondo de ojo cuando esté indicada.
- Antecedentes familiares.
- Edad de aparición de la miopía.
- Evolución de la graduación.
- Hábitos visuales y tiempo de exposición al aire libre.
La reserva hipermetrópica también puede aportar información
La llamada reserva hipermetrópica se refiere al margen de hipermetropía fisiológica que presenta un niño antes de desarrollar miopía.
El IMI 2025 señala que la refracción esférica equivalente ciclopléjica y la reserva hipermetrópica han adquirido relevancia en la investigación de la premopía.
Esto abre una línea especialmente interesante: detectar a determinados niños antes de que desarrollen una miopía manifiesta.
El objetivo no consiste en diagnosticar una enfermedad inexistente, sino en identificar perfiles de mayor riesgo y establecer un seguimiento adecuado.
Terapia conductual y tratamientos activos para controlar la miopía
El control de la miopía infantil combina actualmente medidas relacionadas con el comportamiento visual y tratamientos específicamente diseñados para ralentizar su progresión.
Uno de los factores ambientales con mayor respaldo científico es el tiempo al aire libre.
Una revisión y metaanálisis publicada en 2025 analizó 15 estudios y 16.597 participantes de entre 6 y 18 años. La exposición al aire libre se asoció con una menor elongación axial y menor cambio refractivo, aunque los autores calificaron la certeza global de la evidencia como baja debido a posibles sesgos de publicación.
Otros metaanálisis también han encontrado una reducción del riesgo de aparición de miopía en niños que pasan más tiempo al aire libre.
Esto permite establecer una diferencia importante:
Aumentar el tiempo al aire libre tiene una evidencia especialmente consistente para prevenir o retrasar la aparición de la miopía.
Su efecto sobre la progresión de una miopía ya establecida es menos uniforme entre los estudios.
El tratamiento farmacológico también forma parte del control de la miopía
La atropina en bajas concentraciones es una de las estrategias farmacológicas estudiadas para ralentizar la progresión de la miopía infantil.
Sin embargo, hablar de “atropina” como si todas las concentraciones tuvieran exactamente el mismo efecto sería simplificar demasiado la evidencia.
Los estudios muestran una relación entre concentración, eficacia y efectos secundarios. Una revisión sistemática de 2026 que analizó nueve ensayos aleatorizados y 1.091 niños encontró un efecto estadísticamente significativo de la atropina al 0,01% sobre la progresión refractiva y la elongación axial a 12 meses, aunque calificó los efectos como modestos y heterogéneos.
Por ello, la concentración, la edad, la progresión individual y la respuesta al tratamiento deben valorarse de forma personalizada.
Las soluciones ópticas también han evolucionado
El control de la miopía incluye diferentes tecnologías ópticas.
Entre ellas se encuentran:
- Lentes oftálmicas específicas para control de miopía.
- Lentes de contacto blandas multifocales.
- Diseños con segmentos múltiples de desenfoque.
- Ortoqueratología.
- Estrategias combinadas.
Una revisión sistemática con metaanálisis en red publicada en 2025 analizó 74 ensayos clínicos aleatorizados y 12.154 participantes de 6 a 18 años.
Los resultados mostraron que diferentes intervenciones pueden ralentizar la elongación axial, aunque los resultados deben interpretarse teniendo en cuenta las diferencias entre tratamientos, poblaciones y diseños de los estudios.
¿Qué opciones existen actualmente para controlar la miopía?
No existe un único tratamiento universalmente adecuado para todos los niños.
La decisión debe basarse en la edad, la graduación, la velocidad de progresión, la longitud axial, los antecedentes familiares, la tolerancia y las características individuales.
| Estrategia | Objetivo principal | Evidencia actual | Consideración clínica |
|---|---|---|---|
| Tiempo al aire libre | Prevenir aparición | Moderada | Especialmente relevante en niños sin miopía |
| Atropina | Reducir progresión | Moderada-alta según dosis | Requiere indicación y seguimiento médico |
| Ortoqueratología | Reducir elongación axial | Moderada-alta | Requiere selección y control especializado |
| Lentes específicas de control | Reducir progresión | Moderada-alta | Alternativa no farmacológica |
| Lentes de contacto multifocales | Control de progresión | Moderada | Requieren adaptación y seguimiento |
| Combinación de tratamientos | Aumentar control | En investigación clínica | Puede plantearse en progresiones determinadas |
La tabla resume tendencias generales de la literatura científica. No implica que todas las opciones sean equivalentes ni que una determinada estrategia sea adecuada para cualquier paciente.
Una revisión de 2026 sobre ortoqueratología en niños de 6 a 18 años incluyó 15 ensayos con 1.065 participantes. Encontró una reducción aproximada de 0,15 mm en la elongación axial durante el primer año, aunque los autores señalan una elevada heterogeneidad y una predominancia de muestras asiáticas.
Estos datos ayudan a entender por qué el seguimiento individual es fundamental.
Cómo se controla actualmente la miopía infantil
El control de la miopía no consiste en elegir un tratamiento y esperar hasta la siguiente revisión.
Requiere un proceso continuado.
1. Detectar la miopía
La primera fase consiste en realizar una evaluación oftalmológica adecuada y determinar la graduación del niño.
2. Determinar el riesgo de progresión
La edad de aparición, los antecedentes familiares, la evolución de la graduación y determinados parámetros biométricos ayudan a establecer el perfil de riesgo.
3. Medir la evolución
La comparación entre visitas permite comprobar si la miopía permanece estable o continúa progresando.
Cuando está disponible, la longitud axial proporciona un indicador complementario especialmente útil.
4. Analizar los hábitos
El especialista puede valorar el tiempo dedicado a actividades al aire libre, trabajo en visión próxima y otros factores relacionados con el entorno visual.
5. Valorar las opciones de control
Si existe riesgo de progresión o la miopía está avanzando, pueden considerarse estrategias farmacológicas, ópticas, conductuales o combinadas.
6. Revisar periódicamente el tratamiento
El tratamiento debe adaptarse a la respuesta del niño, su edad, sus necesidades visuales y la evolución de los parámetros clínicos.
Este enfoque explica la importancia de acudir a profesionales especializados en oftalmología pediátrica y control de la miopía.
Tres ejemplos para entender el control de la miopía
Ejemplo 1: niño con miopía de aparición reciente
Un niño de 8 años comienza a presentar dificultad para ver la pizarra.
La revisión confirma una miopía inicial. El especialista analiza la graduación, los antecedentes familiares y la evolución del ojo.
El objetivo no es únicamente conseguir que el niño vea bien con gafas. También se estudia su riesgo de progresión y se establece un calendario de seguimiento.
Ejemplo 2: adolescente con progresión documentada
Una adolescente de 12 años presenta aumentos sucesivos de graduación.
En este escenario, comprobar únicamente las dioptrías puede resultar insuficiente. La evaluación de la longitud axial puede aportar información adicional sobre el crecimiento ocular.
Con estos datos, el oftalmólogo puede valorar una estrategia específica de control de miopía.
Ejemplo 3: niño sin miopía pero con factores de riesgo
Un niño de 7 años todavía no presenta miopía, pero tiene antecedentes familiares y una reserva hipermetrópica reducida.
En este caso, la prevención adquiere especial importancia. Fomentar actividades al aire libre y realizar controles oftalmológicos periódicos permite detectar cambios de manera temprana.
Estos ejemplos son ilustrativos. La indicación de cualquier tratamiento debe realizarla un profesional sanitario tras evaluar al paciente.
Errores frecuentes sobre la miopía pediátrica
Pensar que las gafas empeoran la miopía.
Las gafas correctamente prescritas permiten compensar el defecto refractivo. No deben considerarse la causa de la progresión miópica.
Esperar a que la graduación sea muy alta.
La intervención sobre la progresión puede ser más útil cuando se identifica pronto un patrón de crecimiento miópico.
Controlar únicamente las dioptrías.
La refracción es esencial, pero la longitud axial puede aportar información complementaria sobre la evolución ocular.
Considerar que pasar tiempo al aire libre cura la miopía.
La exposición al aire libre tiene evidencia para reducir el riesgo de aparición, pero no sustituye automáticamente los tratamientos indicados en niños que ya presentan progresión.
Utilizar un tratamiento sin seguimiento especializado.
La miopía infantil cambia durante el crecimiento. El tratamiento debe reevaluarse periódicamente.
Preguntas frecuentes sobre la miopía pediátrica
¿Qué es exactamente la miopía pediátrica?
La miopía pediátrica es un defecto refractivo que suele aparecer durante la infancia y puede progresar mientras el ojo continúa creciendo. En la miopía axial, el ojo presenta una longitud excesiva y la imagen se enfoca por delante de la retina. El control moderno busca mejorar la visión y, cuando está indicado, reducir la velocidad de progresión.
¿Por qué preocupa tanto la miopía infantil?
La miopía infantil preocupa porque puede progresar durante años y alcanzar grados elevados. La longitud axial elevada se asocia con un mayor riesgo de determinadas complicaciones oculares en la edad adulta. Por eso, el objetivo actual no es únicamente corregir las dioptrías, sino controlar la evolución del ojo.
¿El tiempo al aire libre puede prevenir la miopía?
Sí. La evidencia científica respalda el tiempo al aire libre como una medida preventiva frente a la aparición de la miopía. Sin embargo, su efecto sobre la progresión de una miopía ya establecida es menos consistente. Por tanto, salir al exterior es una medida saludable, pero no sustituye el seguimiento oftalmológico.
¿La atropina sirve para controlar la miopía infantil?
La atropina puede ralentizar la progresión de la miopía en niños, pero su eficacia depende de la concentración y de las características del paciente. También pueden aparecer efectos adversos. Por eso, la utilización de atropina para control de miopía debe realizarse bajo indicación y seguimiento de un oftalmólogo.
¿Qué es la longitud axial del ojo?
La longitud axial es la distancia entre la parte anterior y posterior del globo ocular. Es un parámetro biométrico especialmente relevante en la miopía axial porque el alargamiento excesivo del ojo está relacionado con la progresión miópica y con determinados riesgos oculares asociados a la alta miopía.
¿Todos los niños con miopía necesitan tratamiento para frenarla?
No todos los niños presentan el mismo riesgo de progresión. La edad, la graduación, la velocidad de cambio, los antecedentes familiares, la longitud axial y otros factores ayudan al oftalmólogo a decidir si está indicado un tratamiento específico de control de miopía.
¿Cuál es el mejor tratamiento para controlar la miopía infantil?
No existe un tratamiento único que sea mejor para todos los niños. La evidencia respalda diferentes opciones, como determinadas lentes oftálmicas, lentes de contacto, ortoqueratología y atropina. La elección depende del perfil de riesgo, la edad, la progresión, la tolerancia y las necesidades del paciente.
¿Cuándo debe hacerse una revisión de la vista a un niño?
La frecuencia depende de la edad, los antecedentes y los problemas visuales detectados. Un niño con miopía o riesgo de progresión necesita un seguimiento individualizado. Si aparecen dificultades para ver de lejos, entrecerrar los ojos, acercarse demasiado a los objetos o problemas escolares relacionados con la visión, conviene realizar una valoración oftalmológica.
¿Por qué es relevante que el Dr. Lluís Cavero haya moderado este simposio?
La participación del Dr. Lluís Cavero es especialmente relevante por su experiencia en oftalmología pediátrica y por su dedicación al control de la miopía infantil. Su trayectoria profesional incluye actividad clínica, investigación, publicaciones y pertenencia a sociedades científicas relacionadas con la miopía y la oftalmología pediátrica.
Puntos clave sobre el control de la miopía infantil
- La miopía pediátrica debe entenderse como un proceso de crecimiento ocular, no únicamente como un problema de graduación.
- La longitud axial es un biomarcador relevante para estudiar la evolución de la miopía y complementar la información de la refracción.
- El tiempo al aire libre es una medida preventiva respaldada por evidencia, especialmente para reducir el riesgo de aparición de miopía.
- Existen tratamientos farmacológicos y ópticos capaces de ralentizar la progresión, pero la elección debe individualizarse.
- El seguimiento especializado es esencial, porque el riesgo y la respuesta al tratamiento cambian durante el crecimiento.
- La experiencia del Dr. Lluís Cavero en oftalmología pediátrica y control de la miopía refuerza la relevancia de su participación como moderador en este debate científico.
La participación de Eurolàser en este encuentro pone de manifiesto la importancia de mantener una actualización constante sobre la miopía infantil. La investigación avanza hacia una medicina más preventiva, basada en la medición del crecimiento ocular y en tratamientos personalizados.
Para las familias, el mensaje es claro: detectar la miopía pronto y controlar su evolución permite tomar decisiones clínicas con más información.
Dr. Lluís Cavero Roig | Colegiado Nº 27947 – COMB



