Protección Solar

Protección Solar

El sol, fuente principal de vida, puede resultar perjudicial para el organismo si no tomamos las precauciones necesarias. Nuestro cuerpo necesita recibir luz solar para realizar la síntesis de la vitamina D, indispensable para evitar ciertas enfermedades, pero en exceso, puede producir graves daños principalmente en piel y ojos.

El riesgo es mayor en las zonas de costa y en la montaña. En la costa la luminosidad y la radiación son reflejadas muy eficazmente sobre la arena y el agua incrementando los riesgos de daños solares. La arena seca de la playa refleja hasta el 17% y el agua del mar hasta el 25%. En las zonas montañosas, debido a la altitud, estamos más expuestos a la radiación ultravioleta. De hecho, por cada 300 metros de ascenso con respecto al nivel del mar, la incidencia aumenta en un 4%.

Del espectro solar, son dos los tipos de radiaciones que pueden provocar más daños a nivel ocular: la radiación ultravioleta y la radiación infrarroja. La radiación ultravioleta (UV) produce daños oculares más a la largo plazo por acumulación de exposiciones y la radiación infrarroja (IR) puede ocasionar lesiones térmicas que son instantáneas y se manifiestan a las pocas horas de la exposición.

Por ser la de mayor energía, la radiación más nociva es la ultravioleta (UV). De aquí la necesidad de disponer de un índice que nos indique de forma fácil de identificar el nivel de radiación ultravioleta (UV) al que estamos expuestos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), en colaboración con organizaciones relacionadas con el medio ambiente publicaron en 1995 el Índice UV Solar Global. Se trata un índice de fácil interpretación que nos alerta del nivel de radiación UV al que estamos expuestos y qué debemos hacer para evitar sufrir los efectos indeseables de esta radiación.

¿Cuáles son las lesiones más comunes producidas por la radiación solar?
  • En párpado. Los daños son similares a los de cualquier quemadura solar en la piel y puede acompañarse de un enrojecimiento e inflamación del borde de los párpados (blefaritis).
  • En conjuntiva. La conjuntivitis, es frecuente tras una sobreexposición a la radiación UV y su manifestación se produce entre las 6 y 8 horas posteriores. El pterigion está relacionado con las frecuentes exposiciones de la conjuntiva a la radiación solar.
  • En córnea. La absorción de las radiaciones UVA y UVB por el epitelio de la cornea puede producir lesiones como la fotoqueratitis. Suele manifestarse también entre las 6 y 8 horas después de la exposición. Los síntomas más característicos son dolor, sensación de arenilla o cuerpo extraño y fotofobia. Puede ir acompañado de enrojecimiento de la piel de los párpados, lagrimeo, inyección conjuntival e inflamación corneal.
  • En cristalino. Esta estructura ocular situada detrás del iris, además de permitirnos enfocar a diferentes distancias es gracias a su capacidad de absorber longitudes de onda UV y actuar como filtro, la encargada de actuar como protector ocular natural a ciertas radiaciones. La exposición crónica a estas radiaciones está relacionada con su envejecimiento y con la formación de cataratas.
  • En retina se pueden producir lesiones térmicas agudas por radiaciones infrarrojas (IR) y lesiones crónicas por radiaciones más energéticas como la ultravioleta (UV). Se ha demostrado que prolongadas exposiciones a radiaciones UV produce daños en células de la retina, aumentando la incidencia de degeneración macular.
¿Qué gafas de sol son las más idóneas en cada caso?

Es fundamental la utilización de lentes con filtros especiales que respondan como mínimo a dos finalidades prioritarias;

1.- Impedir que lleguen al ojo las radiaciones nocivas, como son el infrarrojo (IR) y el ultravioleta (UV).
2.-Reducir la intensidad de las radiaciones visibles para evitar el deslumbramiento y proporcionar una visión nítida y confortable.
Sólo las gafas de sol adquiridas en establecimientos sanitarios de óptica, bajo el consejo y prescripción de su óptico-optometrista, podrán garantizar la calidad de los filtros y la salud visual y ocular del usuario durante su uso.

¿Qué pautas debo seguir a la hora de adquirir unas gafas de sol?

*Situaciones de uso.
Debes saber en qué momentos va a ser necesaria una protección y cuál es la protección más adecuada en cada caso.

Filtro de protección
Debemos interesarnos en el tipo de filtro que llevan nuestras gafas de sol, y para qué actividad las vamos a utilizar (conducción, paseo por la ciudad, alta montaña, navegación, etc… ). El filtro solar debe protegernos completamente de la radiación ultravioleta (UV). Independientemente del color del cristal hay filtros de diferente densidad óptica para cada actividad.

Calidad de las lentes
Las lentes de baja calidad, aunque las veamos oscuras y con apariencia protectora, pueden dejar pasar la radiación solar nociva y pueden deformarse provocando aberraciones ópticas que alteran la visión.

Calidad de la montura
Es importante utilizar monturas que cubran los laterales del ojo, con el fin proteger también la zona periocular de la radiación solar. Las gafas muy pequeñas, pueden dejar desprotegidos los ojos. Atención especial a los párpados.

En las personas intervenidas de cataratas, el uso de gafas de sol protege el interior del ojo, antes preservado por el cristalino.

La exposición de los ojos al sol o el uso de unas gafas de sol que incumplan la normativa sobre el filtrado UV puede producir importantes lesiones oculares. Los efectos de la radiación en el ojo humano pueden ser agudos, que se manifiestan en poco tiempo tras un periodo de exposición, o crónicos, que se producen tras reiteradas exposiciones y por acumulación de radiación.

¿Qué garantías debo exigir a la hora de comprar unas gafas de sol?

Prestar atención a la marca “CE” como estándar mínimo de calidad.

Cuidado con la marca CE en las etiquetas. El fabricante debe etiquetar los productos con el marcado CE y, a su vez, los distribuidores deben verificar la presencia del etiquetado, así como la documentación adicional necesaria. Pero en los últimos años ha surgido un uso indebido o fraudulento. Son los productos que también llevan el símbolo CE, pero como abreviatura de China Export, que no compromete al fabricante a cumplir ninguna norma, solo informa de que el producto procede del país asiático. Atención a las diferencias.

  • Deben cumplir el estándar europeo sobre gafas de sol (EN 1836:1997).
  • Exigir que la gafa de sol tenga especificado el número de categoría de filtro (factor de absorción). Va de 0 a 4 en función de su capacidad de absorción a la luz. Por lo tanto, para cada uso existirá la gafa de sol adecuada.

  • Solicitar que las lentes tengan filtros para la radiación UVA (con garantía demostrable).
  • En el caso de sufrir miopía, hipermetropía o astigmatismo, poner atención a la compensación óptica de las lentes en el caso de adquirir gafas de sol graduadas.
  • Las gafas de sol no están fabricadas para proteger las estructuras oculares en la observación directa de los eclipses solares o para broncearse con rayos UVA.
  • No importa su color, pero son aconsejables el gris o el marrón (los que menos modifican las tonalidades).
  • La gafa de sol con la graduación adecuada es recomendable para cualquier época del año en la que disfrutemos de actividades en el exterior.
  • Utilizar estuches resistentes a golpes y caídas para evitar el rayado o deformación de los materiales que podrían provocar alteraciones importantes en las propiedades ópticas.

Sr. Antonio Salvador