CÓMO CUIDAR LOS OJOS AL PRACTICAR DEPORTE

CÓMO CUIDAR LOS OJOS AL PRACTICAR DEPORTE

Todos conocemos los beneficios para la salud de la práctica deportiva. Lo que no es tan conocido es que el ejercicio aeróbico, practicado de forma regular, también es beneficioso para la vista. El aumento de flujo sanguíneo que se produce, reduce el desarrollo de cataratas y degeneración macular (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18566466). Además, se desarrolla la visión lejana, tanto dinámica como periférica. Por desgracia, el deporte también comporta riesgo de lesiones oculares. Se estima que al año se producen más de 40.000 lesiones oculares relacionadas con el deporte, el 90% de las cuales podrían prevenirse. Además del uso de la protección adecuada, es importante acudir a un centro oftalmológico en caso de traumatismo para que sea valorado por un oftalmólogo. Los deportistas tienden a quitar importancia a las contusiones, y el daño que se podría producir puede pasar inadvertido a simple vista o cursar sin dolor. El diagnóstico temprano puede evitar que las lesiones se agraven. Los síntomas más frecuentes y ante los que deberíamos acudir al servicio de urgencias de oftalmología son: ojo rojo, inflamación palpebral importante, disminución permanente o transitoria de la visión, dolor, moscas volantes y destellos de luz.

Las lesiones oculares más frecuentes en el deporte son causadas por:

  • Radiación solar. Lo más frecuente en deportes de exterior, tanto entre corredores urbanos, como aquellos deportes en alta mar (surf, vela…) o montaña (trail, senderismo, esquí…). El uso de filtros UVA y UVB puede proteger al ojo de problemas de superficie ocular, cataratas o degeneración macular. Para elegirlas hay que tener en cuenta que 1) reduzcan los reflejos y el deslumbramiento (cristales polarizados), 2) bloqueen >90% de rayos UV, y 3) Comodidad.
  • Contusiones o entrada de cuerpos extraños. Los de mayor riesgo son aquellos que practican deportes de contacto o con pelotas. Las lesiones pueden variar desde irritaciones o pequeñas erosiones superficiales, hasta desprendimientos de retina, fracturas de órbita o estallidos oculares. A menor tamaño de la pelota y mayor velocidad, mayor puede ser la gravedad de la lesión. Para elegir las gafas de protección adecuadas hay que tener en cuenta: 1) Comodidad, 2) materiales y diseño homologados, con certificación europea, para el deporte que vamos a practicar, y 3) confirmar que las lentes son de policarbonato. El policarbonato es 10 veces más resistente que otros plásticos. Además, las gafas de protección pueden llevar la corrección óptica que necesitamos, o usarse con lentes de contacto.
  • Agentes químicos. Siendo el más común el cloro de las piscinas, pero también los tintes que se usan en los campos de hierba (futbol, golf…) para marcar los límites de la zona de juego.
  • Condiciones ambientales: la calefacción y el aire acondicionado, producen sequedad ocular. Se recomienda el uso de lágrimas artificiales para mantener la hidratación ocular en aquellos que practiquen deportes de interior.
  • Infecciones: en los deportes acuáticos, además de la irritación por el cloro, pueden aparecer infecciones de superficie (tanto conjuntivitis como queratitis) por ciertos microorganismos acuáticos. Se recomienda no usar lentes de contacto en los deportes acuáticos por el riesgo de infección.

Por último, la visión es esencial para el deporte, pues el 80% de la información necesaria para realizar estas actividades, se obtiene por los ojos. Defectos refractivos como miopía, hipermetropía o astigmatismo, implican una molestia por la dependencia de las gafas. El uso de lentes de contacto ofrece una mejor visión periférica con menos limitación del campo visual y evita el empañamiento, pero no deberían usarse por sí solas. Es importante recordar que las gafas o lentes de contacto convencionales, no son una protección adecuada en la práctica deportiva. En algunos casos, incluso podrían aumentar la severidad de las lesiones oculares. El 75% de los niños que usan gafas, no practican deporte por miedo, de ellos o los padres, a romperlas. El uso de gafas de protección graduadas o combinadas con lentes de contacto, evitaría nadie tuviera que prescindir de la actividad física.

Dra. Olga Álvarez